Microrrelatos

Conclusión nocturna

No basta con robarle el perfume a la luna. Mirar al cielo de noche se vuelve cada vez más necesario para ahuyentar piedras. Las secuencias de tus imágenes se siguen, una tras otra, entremezclándose y formando tu esquema.

(Escribía por las noches en su cuaderno hecho de ceniza).

Los días se sucedían y sus sentimientos se redondeaban como perfectas esferas griegas. Su interior era una pared llena de sombras, que se cosían unas a otras y lo acompañaban por doquier. Cada vez, su boca se semejaba más a los ojos de un búho en plena metamorfosis. Sentía sus venas como lo haría una bruja quiromántica. Le cansaba pensar, su mente permanecía demasiado activa durante algunas etapas, por lo que decidió apagarla durante unas horas.

Bajó al muelle y se posó en una roca, y aquel momento se presentó demasiado perfecto para pensar. Todos lo tenían por un ser irracional.

Se fue, emprendiendo un vuelo agotado, pensando repeticiones sucesivas de preguntas ya formuladas…

(No es fácil ser ave fénix enamorado de la nada).

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