Microrrelatos

Mirada perdida

Mis ojos, ya cansados, te evocaron. Y el pan con chocolate de la abuela, y la sempiterna sonrisa de la pequeña Paula en la bañera, entre espuma y patos. Tus ojos se dibujaron en ellos. Y todas las palabras que había escrito, y los besos que nunca te pedí. Las pestañas se convirtieron en un tobogán acuático. Mis pupilas se hicieron infinitas. La primavera murió y los contemplé, reflejados en ti.

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