Microrrelatos

Oda a la inocencia

DSC_0238

El profesor llegó tarde, y la pequeña Blanca temía que ese hecho no le permitiese llegar a tiempo a su reunión. Su cara, completamente roja, parecía encontrarse a punto de estallar: había nadado veinte largos en un tiempo récord. El mareo la obligó a sentarse en un banco antes de entrar en el vestuario. «Deprisa, mamá, deprisa», dijo una vez allí.

Abrió la puerta y corrió hacia su habitación. Todos estaban allí, y algunos le lanzaban miradas reprobatorias. Observó la mesa del festín de todos los viernes. Charlie se encontraba delante de las galletas de chocolate que había intentado hacer, aparentemente sin éxito. Alicia, con una mirada triste, le dio a entender que el té que había preparado se había enfriado. «Perdónenme, señores, he intentado llegar lo antes posible. ¿Qué cuento les apetece escuchar hoy?».

Advertisements

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s