Colaboraciones · Poesía

Erigir las ruinas – Presentación de Vestigios de Postumia, de Paola G. Sepúlveda

25 de xuño de 2015: contacta conmigo unha rapaza de nome Paola G. Sepúlveda. Datos: malagueña, de paso en Santiago a modo de paréntese na súa rutina (este ano, grazas a unha bolsa, atópase residindo en Australia), escritora (concretamente poeta). Coméntame que, por varios nós que a vinculan á terra galega, está á procura de alguén que a acompañe na presentación do seu primeiro poemario, Vestigios de Postumia, en Compostela. Accedo á súa obra: unha xoia. Dou grazas non sei a que (á vida, ao universo…) por esta serendipia, por este encontro casual, inexplicable: neste infinito produciuse unha converxencia de dúas rectas que nun principio camiñaban en direccións inconexas. Eu eu presento esa obra, claro que a presento (como non a vou presentar?). Introdúzoa aos asistentes ao evento, que tivo lugar na Librería Couceiro, coas verbas que seguen:

Erigir las ruinas
Presentación de Vestigios de Postumia, de Paola G. Sepúlveda
Librería Couceiro, 8 de julio de 2015

portada_vestigios_postumia

Quiero empezar agradeciéndole a Paola nuestro encuentro, que ella misma, como excelente prestidigitadora de palabras, calificó de serendipia. Para mí el acercamiento a esta autora, totalmente casual, ha sido un encuentro más que afortunado, ya que me ha permitido descubrir su primer poemario, que ya figura con orgullo entre mis lecturas. Leer poesía es un acto que pasa por el filtro de la subjetividad, por lo que yo no haré más que presentaros sus versos desde mi modesto yo y mis circunstancias. Espero que mis dudas y también las vuestras, vuestras opiniones, dudas y sugerencias o las aclaraciones de la autora acerca de Vestigios de Postumia converjan hoy en este encuentro y todos podamos rellenar nuestras oquedades particulares, porque ese es, precisamente el objetivo de toda presentación. Vamos allá.

«El arco de tu mano construye un puente y tras este aflora el panorama», leemos en Vestigios de Postumia. Esto es precisamente lo que hoy presentamos aquí: una mano que construye un puente, que nos ofrece un ramo de versos, que nos muestra una fotografía donde contemplamos un precioso panorama italiano.

Hoy celebramos el grito de Paola. El nacimiento de una propuesta altamente suculenta. La aparición de unos versos que destilan vestigios, recuerdos, que rememoran momentos, que nos invitan a caminar de la mano de la autora por calles italianas. En definitiva, un entramado de palabras que aúna fuerzas para que las ruinas vuelvan a erigirse.

Vestigios de Postumia parece recordarle al lector lo importante que resulta la añoranza en la construcción de una voz poética. Vestigios de Postumia afirma con rotundidad que, en ciertas ocasiones, la poesía parte de la necesidad de exteriorizar las propias vivencias, de comunicar la belleza, el amor, las diversas reflexiones que surgen en el camino. Parafraseando a la autora que hoy tengo a mi lado, Paola versó su experiencia italiana en un acto heroico de catarsis y la transformó en una bella composición textual. Los poemas actúan a modo de fotografías: Paola preparó las composiciones in situ, pero la mayor parte de ellas no fueron reveladas hasta que se produjo el abandono.

«Me digno a evocar oníricamente lo que hoy ya no es», afirma Paola en el poemario. También nos dice: «Dibujas la mirada que describen tus ojos / Dibujas el ladrillo desenterrado / Dibujas y recorres palmo a palmo lo vetusto». Ese tú es un yo, ya que es Paola quien pretende desenterrar viejos recuerdos para dejarlos bien plasmados, para dibujarlos precisamente como caracteres que nos rememoran tiempos pasados, que nos remiten a Dante, a Shakespeare o a la mitología griega. Paola compone un mosaico de todo lo aprendido, porque, como ella misma nos transmite, no somos más que «resúmenes de nuestras lecturas pasadas» (y de nuestras vivencias, claro está).

Paola encuentra en todo momento la palabra exacta y acto seguido nos dispara en forma de dardos poéticos sus recuerdos. Y, cuando se clavan en nosotros, esos dardos, cuya trayectoria es siempre recta a pesar de que a veces recorran distancias enormes, dardos claros como el agua más transparente, se convierten en una inundación de sentimientos con un toque pétreo y nostálgico.

Este poemario me ha hecho cuestionarme si es posible regresar al mismo lugar, volver a él tal y como un día lo conocimos. ¿Pueden los ríos, los canales, los riachuelos de la ciudad que abandonamos inundarla, congelarse y congelarla hasta nuestro regreso? ¿Son posibles los reencuentros? ¿Pueden los paréntesis carecer de consecuencias? Paola parece responder que no: Vestigios de Postumia viene a decirnos que los lugares se queman con el tiempo, que bajo las cenizas del pretérito quedan enterrados instantes, fotografías, personas o recuerdos. Cada persona busca y se adentra en un camino particular que lo aleja del otro. «Al fin y al cabo, campos de visión en los que no nos encontramos», afirma la poeta. Pero más allá de la tristeza que se pueda deducir de ese exilio particular y de la soledad que este implica, Paola le canta alegremente al recuerdo, a la importancia del pasado. Podríamos afirmar que el poemario surge de la necesidad de perpetrar la esencia de Verona, de Italia en su conjunto, en determinado momento. Por esa razón quizá no haya título más acertado que Vestigios de Postumia: quizá Paola nos quiera animar a descubrir las antiguas vías que algún día pisaron sus pies, unas vías que le inocularon su historia y cuya esencia se instaló en lo más hondo de sus huesos, unas vías que algún día formaron parte de su ser… pero que ella ya no puede recorrer, así como tampoco nadie puede desplazarse sobre la Vía Postumia, construida en el año 148 antes de Cristo por el cónsul Postumio Albino (de ahí su nombre) y que ya no es en Italia. Sin embargo, para Paola el retorno todavía es posible: «Las inundaciones borraron calzadas que se hallarán en excavaciones futuras»: existe la posibilidad de desenterrar (al menos los recuerdos).

Tú, lector, volverás a recorrer la personal Vía Postumia de Paola a través del zigzagueo de tus ojos, volverás a reconstruirla al saborear cada palabra, te tragarás el humo del incendio y se evaporarán las cenizas… porque solo existirá el momento en su pleno apogeo. Caminarás por tierras desconocidas de la mano de las palabras de esta joven autora. El camino, te lo aseguro, merece la pena, porque Paola es dulce, porque sus dardos no se clavan bruscamente, sino que antes del impacto se convierten en susurros y se acercan lentamente y te acarician y te abrigan. Y a ti se te rasgan los ojos y de pronto te conviertes en gato, te adelantas a Paola y la esperas en cualquier esquina, no vaya a ser que te pierdas… Pero tu instinto te puede y a veces te alejas de tu compañera y avanzas entre las páginas, pero poco después de llegar al final ya te hallarás retrocediendo, porque necesitarás recordar la senda recorrida junto a ella, y cada vez seremos más los que nos encontremos en ese camino.

Gracias por tus palabras, Paola. Gracias por tus letras, por tu frescura, por tu juventud y por la fuerza que ya se presenta sólida en esta primera obra, y ánimo para ofrecernos muchas vías más que podamos recorrer junto a ti.

Advertisements

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s