Instintos básicos

Palabras reptiles

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Fueron mis ojos los que construyeron sobre la sangre estas paredes. Somos carne que se ausenta cuando el sol se esconde a nuestras espaldas. La luz aquí es fría y el aire se dilata. Hace demasiado tiempo que mis manos lloran el mármol.

Mi pelo se precipita hacia abajo para abrigar mi pecho, pero el recorrido requiere las pisadas de las que carezco. Me quedo a un paso de mis propios senos. La necesidad de su caricia nunca había sido tan urgente.

Mi cuerpo, horizontal, me murmura que ya no podrá soportar el peso de más heridas. Yo le respondo: «Calla. Cállate». Las palabras salen reptando de mi boca y abren pozos en mí. Ya no me quedan fuerzas para achicar sus profundidades. Siento que excavan en el ombligo un túnel que desemboca en mi cara oculta. De repente me ciego y me vuelvo completamente blanca. Se ha abierto en mí una gran puerta. Me anega la luz.

Hoy, mi cuerpo me ha mostrado su sabiduría. Pero las heridas no están cerradas todavía. ¿A quién enviaréis, palabras, para cerrarlas?

Texto escrito para o proxecto Instintos básicos. Fotografía: Fran Cortizo

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